Día Internacional contra la Mutilación Genital Femenina

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En España aproximadamente existen unas 17.000 niñas con edades comprendidas entre cero y 14 años que están en riesgo de ser sometidas a ablación. Este problema ya no solo afecta a África, sino al mundo entero debido a la amplia emigración. En España la ablación femenina se considera un delito de lesiones desde 2003, pero para muchos otros países es un tema tabú, sobre todo para los que la practican (concretamente 28 países de África y Asia son los que la practican).

Respecto a las mujeres llegadas de estos países no hay datos sobre las posibles mutilaciones genitales ya que no hablan de ello. Son los médicos españoles los que intentan  que las familias procedentes de estos países se comprometan por escrito a no mutilar a sus hijas cuando viajen a sus países de origen. En caso de negarse a firmar, es la fiscalía quien estudia las posibles acciones cautelares. Esto es un compromiso voluntario que no garantiza que las niñas no vayan a ser mutiladas en los países de origen, pero las autoridades afirman que se trata de una acción disuasoria. Las comunidades de Navarra, Cataluña y Aragón son las únicas que han adoptado un protocolo médico contra la ablación.

Hoy es el Día Internacional contra la Mutilación Genital Femenina, y Medicusmundi cuenta como es su lucha en Burkina Faso, uno de los pocos países africanos que promueven la Resolución de la ONU contra la Mutilación Femenina (aprobada en 2012). La Legislación Internacional reconoce que la Mutilación Genital Femenina es una violación de los derechos fundamentales de las mujeres y las niñas. A día de hoy, se calcula que aproximadamente existen en el mundo unas 135 millones de víctimas de esta macabra práctica. La OMS informa que la mortalidad y la necesidad de reanimación tras el parto es mayor en los recién nacidos de madres mutiladas.

Como ya hemos mencionado antes, Burkina Faso es uno de los pocos países que lucha contra ello. En 1991 modificó su Constitución para adaptarla a la Declaración Universal de Derechos Humanos y desde 1996 presenta una legislación específica para prohibirla. Recientemente, y con el apoyo de Naciones Unidas, Burkina Faso ha elaborado un Plan Nacional de Acción para promover la eliminación completa de esta práctica.  De hecho, las estadísticas muestran que mientras que el 89% de las mujeres entre 45-49 años presentan mutilaciones, este porcentaje se reduce al 58% en niñas que tienen edades entre 5-9 años. Aunque no llega a niveles nulos, si es un dato muy positivo que indica una clara disminución. Las mujeres más propensas a sufrirlas son las que pertenecen a ciertas etnias como por ejemplo la Mossi, las mujeres que viven en un medio rural o cuando el nivel educativo es bajo.

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Utensilios utilizados para practicar la mutilación genital femenina

¿Cuál es el motivo de que se siga practicando?

Esta práctica está muy arraigada culturalmente en la sociedad burkinabe. Consideran que de esta manera se facilita el matrimonio y mejora el estatus de la sociedad. La mutilación temprana controla la sexualidad de las jóvenes y mujeres garantizando su castidad y virginidad hasta el matrimonio. En caso de que no se realice, se puede considerar a la mujer promiscua. Si se realiza la esposa será fiel  y digna.  Otras creencias son: ayuda a mejorar la higiene personal, el clítoris es un órgano masculino y daña al recién nacido, etc.  Pero sobre todo, lo que prevalece es la presión social.

Medicusmundi intenta actuar sobre todo en zonas rurales de difícil acceso o con escasos recursos. En estos proyectos se ayudan de personal sanitario, sobre todo de las matronas que son personas reconocidas y respetadas por la población.

¿Qué efectos produce la mutilación?

No aporta ningún beneficio a la salud de las mujeres y niñas. Al produccir una resección y daño al tejido genital femenino (en principio normal y sano) interfiere y dificulta la función natural del organismo femenino.

Entre sus problemas inmediatos se encuentran: dolor intenso, hemorragias, tétanos, sepsis, retención de orina y llagas. A largo plazo las consecuencias también son graves: infecciones vesicales y urinarias frecuentes, quistes, esterilidad, complicaciones en el parto (incluso muerte del recién nacido o la madre). A todo esto hay que añadir que pueden darse aperturas y cierres varios en una misma mujer, lo que multiplica los síntomas. En multitud de ocasiones, la mujer ha llegado a morir por las infecciones causadas.

Desde Meedicina esperamos que esta práctica se pueda erradicar del todo por el bien de la salud de las mujeres.

 

Vía El Mundo

Vía OMS

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