Los glóbulos blancos y su relación con el ictus

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Vaso cerebral después de un ictus. Neutrófilos teñidos de verdes y plaquetas de rojo. (Foto: A. Hidalgo / CNIC)

Se han publicado en la revista Science investigaciones relevantes llevadas a cabo por científicos el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) en España. Estos investigadores han descubierto que existe un subtipo de los principales agentes defensivos del organismo, los glóbulos blancos o leucocitos, que llevan a cabo un procedimiento de “escaneo” dentro de los vasos sanguíneos que desencadenan algunos tipos de accidentes cardiovasculares.

Según esto, el leucocito pasaría a ser un marcador capaz de detectar enfermedades cardiovasculares como podría ser un ictus. Concretamente, los llamados neutrófilos en sangre los que podrían hacer este “descubrimiento”.  Otro de los indicadores podrían ser la presencia de plaquetas activadas en el torrente sanguíneo. Para explicar esta colaboración entre plaquetas y neutrófilos, los grupos de investigación de la Universidad Complutense de Madrid (España), del departamento de Imagen Avanzada del CNIC, han colaborado con grupos de  Alemania, EE UU y Japón. Con estas colaboraciones y distintos puntos de vista, el equipo de Andrés Hidalgo, investigador del departamento de Aterosclerosis, Imagen y Epidemiología del CNIC, ha descrito un mecanismo que explica cómo ambos tipos de células, neutrófilos y plaquetas, cooperan para iniciar accidentes cardiovasculares.

Para poder desarrollar esta investigación, el equipo científico ha estudiado directamente los tejidos vivos dentro de los vasos sanguíneos mediante técnicas avanzadas de microscopia. Estos mecanismos permiten ver netrófilos y plaquetas de manera individual durante el proceso inflamatorio.

En su estudio, y ante la sorpresa de los investigadores, los neutrófilos se pegaron al vaso inflamado y extendieron una protrusión celular (especie de brazo) hacia el interior del vaso en el que se concentra una proteína altamente adhesiva. En la siguiente fase, y de manera inesperada para los investigadores, ciertas plaquetas de la sangre se pegaban a esta proteína presente en esta protrusión.

Los investigadores se sorprendieron una vez más cuando vieron que solo las plaquetas que estaban activas se adherían a esta estructura. Además, la proteína adhesiva era capaz de mandar señales al neutrófilo para que iniciase la respuesta inflamatorio. Observando esto, se podría deducir que en última instancia es este neutrófilo el responsable del daño vascular junto con la ayuda de la plaqueta.

Estas investigaciones se realizaron en ratones. Para ello, los investigadores indujeron ictus, choque séptico o daño pulmonar agudo en ratones en los que la proteína adhesiva estaba ausente o se había bloqueado. Con lo que se encontraron fue que el grado del daño a los tejidos afectados (cerebro, hígado o pulmón) estaba reducido en una proporción importante en comparación con animales que no habían sido tratados.

Los autores de este estudio destacan la importancia del uso de técnicas de última generación ayuda a descubrir procesos biológicos que antes eran desconocidos y que ahora pueden ser manipulados y utilizados con el fin de prevenir o tratar enfermedades que de otra manera no se podrían tratar.

Via Noticias de la Ciencia

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