La protección frente al ébola empieza a funcionar

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ebola manos limpias

 

La concienciación y las enseñanzas sobre los métodos básicos de prevención contra el ébola se están asentando en la población. Así lo podemos ver en Natanio Williams, habitante de la población Clara Town, uno de los barrios más humildes de Monrovia-Liberia, que afirma: “Ahora sabemos lo que tenemos que hacer. Nos lavamos las manos con agua clorada varias veces al día, cada vez que muere alguien llamamos para que el Gobierno se haga cargo y si una persona tiene fiebre o síntomas, no lo tocamos sin guantes o mascarilla”. La popularización de estas medidas han logrado que en las últimas semanas se haya producido un descenso de las cifras de contagios en Liberia, demostrado por datos y estadísticas de la OMS.

Un ejemplo de superación lo podríamos encontrar en Helena Nagbé, una mujer del mismo pueblo y de 42 años. Perdió a sus dos progenitores y a tres de sus hermanos. Ella misma estuvo ingresada en el centro para enfermos del ébola y ha perdido la visión de un ojo. También ha sufrido el estigma y el miedo irracional de sus vecinos que no querían ni acercarse a ella. Ahora afirma con valentía “mis hijos se lavan las manos todo el tiempo, no quiero que nadie más de mi familia muera de esa manera. El ébola ya no nos va a coger desprevenidos”.

Este barrio es tan pobre que no tienen los medios necesarios para poder acudir al hospital, y tampoco para poder adquirir los utensilios necesarios para la prevención contra este virus. Por ello, Voluntarios de Oxfam se han encargado de repartir cubos de agua en los que puedan mezclar agua con cloro. También han repartido jabón para aumentar la higiene y por tanto minimizar los riesgos de contagio. Tampoco tienen reparo en proporcionar todas las explicaciones necesarias para los habitantes del lugar.

A varios kilómetros de Clara Town, se encuentra el centro para el tratamiento del ébola gestionado por Médicos Sin Fronteras. Este centro también ha notado un descenso notable de ingresos por este virus. Hace tres semanas ingresaron 120 pacientes, la semana siguiente ingresaron 80 y esta última semana ingresaron 50 pacientes. La epidemióloga Bernadette Gergonne afirma que existen tres razones por las cuales se han producido estos descensos: “en primer lugar, sin duda, está el intenso trabajo de Promoción de la Salud que está provocando una modificación de las conductas como lo de lavarse las manos o evitar los contactos; luego está el hecho de que en septiembre se abrieron dos grandes centros, lo que hizo que prácticamente todos los enfermos de los que había noticia fueran aislados de manera correcta y se evitaron nuevos contagios; y en tercer lugar; el decreto presidencial prohibiendo los funerales y obligando a incinerar los cadáveres”. Aunque esperanzada, también es precavida ya que concluye ” la transmisión va a seguir durante mucho tiempo, probablemente meses. Hemos visto que la epidemia funciona por oleadas y tiene subidas y bajadas”. Por lo tanto, es muy importante no bajar la guardia.

Vía  El País

 

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