¿Estimular el cerebro con corrientes eléctricas no invasivas es eficiente?

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Investigadores de la Universidad NorthWestern de Chicago, mediante un experimento en el que utilizaban corrientes eléctricas no invasivas, han logrado mejorar la memoria de los 16 individuos sometidos a dicho estudio. De momento, este ensayo se ha realizado en individuos sanos sin ningún tipo de patología neurológica.  La mala noticia hace referencia a que el efecto tan solo permanece en los voluntarios durante 24 horas después de haberse sometido a la estimulación magnética transcraneal en la capa más externa del cerebro.  La segunda fase del experimento consistirá en probar el sistema en pacientes que tengan algún tipo de problema neurológico, un ejemplo de ello sería pacientes con alzheimer.

Gracias a aportaciones como la de Joaquín Fuster, importante neurocientífico español, han permitido ampliar y mejorar los conocimientos que se tienen sobre las conexiones neuronales. Se ha podido explicar como el cerebro, y en concreto la memoria, trabaja formando una compleja red neuronal. Estas teorías han sido fundamentales para  poder desarrollar sistemas que dirijan su campo de actuación hacia la corteza cerebral y al hipocampo (estructura dónde se encuentra la memoria).

Dicho hipocampo controla las conexiones que se establecen entre las neuronas y las diferentes estructuras del cerebro. En enfermedades como el alzheimer y la demencia, las personas tienen muchos problemas con la memoria a corto plazo, es decir, son capaces de acordarse de acontecimientos producidos hace 20 años pero no cosas que han pasado hace 10 minutos. Tal y como explica la doctora Maria de Ceballos, del departamento de Neurobiología Celular, Molecular y del Desarrollo del Instituto Cajal del Consejo Superior de Investigaciones (CSIC), ” En el alzheimer hay memoria retrógrada porque ésta se encuentra en la corteza. El problema de estas personas es que no pueden adquirir nuevos recuerdos ya que esta función se encuentra sobre todo en el hipocampo”. 

Precisamente en la corteza cerebral, y concretamente en el hipocampo, es  dónde se sitúa el experimento de los investigadores de NorthWestern de Chicago. Intentan crear una corriente eléctrica de manera que sea capaz de penetrar en la piel y el hueso y activar la parte más superficial del cerebro (la corteza cerebral). Aunque esta técnica se ha utilizado en patologías no psiquiátricas como depresión o estrés postraumático hasta estos momentos no se había empleado en enfermedades degenerativas.

Como ya hemos comentado antes, el estudio de estos investigadores fue probado en voluntarios sanos. Dado que las estructuras cerebrales son diferentes en cada individuo, lo primero que se tuvo en cuenta fue su resonancia magnética para saber identificar la zona de su cerebro que más se conecta con el hipocampo. Después se sometieron a las sesiones de estimulación que les correspondían para finalmente realizar las pruebas para evaluar la capacidad de recordar.  “Hemos demostrado por primera vez que es posible cambiar las redes neuronales de la memoria del cerebro humano. Estos cambios permanecen al menos 24 horas después de la estimulación y fueron responsables de una mejora en la capacidad para aprender nueva información” confirma Joel Voss investigador principal del estudio. Por ello están iniciando un estudio para probar esta técnica en adultos mayores tanto sanos como con Alzheimer.

Pablo Martínez-Lage , coordinador del grupo de estudios de la conducta y demencias de la Sociedad Española de Neurología, este estudio “abre una línea terapéutica a investigar. Esta técnica podría potenciar la reserva cerebral y utilizarse como  herramienta para estos pacientes”. Por fortuna esta investigación ha abierto nuevos campos para el estudio de enfermedades tan degenerativas y complicadas como pueden ser el alzheimer y la demencia.

 

Vía El Mundo

 

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