Diez proteínas que predicen el Alzheimer cuando hay pérdida de memoria

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Científicos  del King´s College de Londres y la Universidad de Oxford, junto con otros centros, han desarrollado un ambicioso proyecto identificando 10 proteínas que son capaces de identificar con una precisión del 87% si las personas que presentan un deterioro cognitivo leve van a desarrollar alzheimer en el año siguiente.

En el estudio participaron 1148 personas con sus muestras de sangre. Un total de 474 tenían alzheimer diagnosticado, 220 mostraban deterioro cognitivo leve y 452 eran ancianos libres de demencia. No fue hasta la segunda criba cuando se pudieron identificar las 10 proteínas que efectivamente avisaban del muy posible padecimiento de la enfermedad.  El mayor problema de ella es que no existen fármacos que lo puedan frenar ya que normalmente cuando se descubre el cerebro está tan afectado que el tratamiento no es eficaz.

La importancia de este estudio radica en que es un paso previo para el desarrollo de nuevos medicamentos que se puedan aplicar en etapas tempranas de la enfermedad.  “Estas pruebas nos pueden ayudar a detectar a los pacientes en etapas más tempranas y, así, conseguir que participen en nuevos ensayos y poder desarrollar tratamientos que puedan prevenir la progresión de la enfermedad”, explica Abdul Hye, miembro del Instituto de Psiquiatría del King´s College y uno de los autores del trabajo.

El neurólogo Antonio del Olmo, que es especialista en alzheimer en el Hospital Peset de Valencia, afirma que las primeras pistas sobre esta enfermedad aparecen aproximadamente cinco años antes del comienzo de la fase de demencia.  Si estas pruebas se llegan a comercializar, serían un método complementario para los métodos de diagnóstico actuales. Se han realizado estimaciones que indican que quizás podría estar en el mercado en aproximadamente dos años.

A parte de este, existen otros medios capaces de detectar el alzheimer pero ninguno de ellos tiene la fiabilidad que presenta este. Por el momento, hasta que los análisis de sangre muestren efectivamente su completa utilidad, existen dos maneras para detectar la enfermedad. La primera es la búsqueda de proteínas (las tau o beta amiloides), método agresivo que se practica mediante una punción lumbar. La segunda es la utilización de equipos PET (tomografía por emisión de positrones), una técnica eficaz que muestra a través de imagen las placas amiloides en la corteza cerebral, cuyo inconveniente es su elevado precio: 3000 euros cada prueba.

Científicos  del King´s College de Londres y la Universidad de Oxford, junto con otros centros, han desarrollado un ambicioso proyecto identificando 10 proteínas que son capaces de identificar con una precisión del 87% si las personas que presentan un deterioro cognitivo leve van a desarrollar alzheimer en el año siguiente.

En el estudio participaron 1148 personas con sus muestras de sangre. Un total de 474 tenían alzhéimer diagnosticado, 220 mostraban deterioro cognitivo leve y 452 eran ancianos libres de demencia. No fue hasta la segunda criba cuando se pudieron identificar las 10 proteínas que efectivamente avisaban del muy posible padecimiento de la enfermedad.  El mayor problema de ella es que no existen fármacos que lo puedan frenar ya que normalmente cuando se descubre el cerebro está tan afectado que el tratamiento no es eficaz.

La importancia de este estudio radica en que es un paso previo para el desarrollo de nuevos medicamentos que se puedan aplicar en etapas tempranas de la enfermedad.  “Estas pruebas nos pueden ayudar a detectar a los pacientes en etapas más tempranas y, así, conseguir que participen en nuevos ensayos y poder desarrollar tratamientos que puedan prevenir la progresión de la enfermedad”, explica Abdul Hye, miembro del Instituto de Psiquiatría del King´s College y uno de los autores del trabajo.

El neurólogo Antonio del Olmo, que es especialista en alzheimer en el Hospital Peset de Valencia, afirma que las primeras pistas sobre esta enfermedad aparecen aproximadamente cinco años antes del comienzo de la fase de demencia.  Si estas pruebas se llegan a comercializar, serían un método complementario para los métodos de diagnóstico actuales. Se han realizado estimaciones que quizás podría estar en el mercado en aproximadamente dos años.

A parte de este existen otros medios capaces de detectar el alzheimer pero ninguno de ellos tiene la fiabilidad que presenta este. Por el momento, hasta que los análisis de sangre muestren efectivamente su completa utilidad, existen dos maneras para detectar la enfermedad. La primera es la búsqueda de proteínas (las tau o beta amiloides), método agresivo que se practica mediante una punción lumbar. La segunda es la utilización de equipos PET (tomografía por emisión de positrones), una técnica eficaz que muestra a través de imagen las placas amiloides en la corteza cerebral, cuyo inconveniente es su elevado precio: 3000 euros cada prueba.

 

Vía El País

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