Averiguan nuevos factores que podrían ser causa de la esquizofrenia

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El 1% de la población sufre esquizofrenia, un trastorno mental grave. Los psiquiatras han sospechado durante mucho tiempo que factores ambientales son los que afectan de manera crucial en el desarrollo de esta enfermedad. La toxoplasmosis o la gripe, el estrés psicológico o antecedentes familiares crean duda como factores de riesgo.

Meyer, científico en el Laboratorio de Fisiología y Comportamiento en el ETH Zurich, ha dirigido un grupo de investigación aportando un gran avance a este caso. Han encontrado pruebas que demuestran que combinando dos factores ambientales contribuye al desarrollo de los cambios cerebrales en la esquizofrenia.

El estudio lo realizaron en ratones y acaba de ser publicado en la revista Science.

La primera influencia negativa que favorece a la enfermedad, es una infección viral que puede tener la madre en el comienzo del embarazo. Ya que la infección activa ciertas células (microgliales que contiene citotoxinas)  que pertenecen al sistema nervioso central del cerebro del feto. Si a esto, le añadimos que el niño en su pubertad por diferentes razones sufre estrés, la propia combinación crearía más posibilidades de sufrir la enfermedad.

El cerebro suele reaccionar de forma sensible a las influencias negativas en la pubertad, ya que es el periodo por el cual se madura.

Los investigadores lograron resultados probando con ratones. Ellos usaron una sustancia especial para provocar infección en las hembras de ratón preñadas con el objetivo de encontrar una  respuesta inmune.

Cuando los ratones alcanzaron la madurez sexual (lo que equivale a la pubertad en los seres humanos), los ratones jóvenes fueron expuestos a diferentes factores estresantes, y observaron que esta tensión era equivalente al estrés psicológico crónico en los seres humanos.

Seguidamente, los científicos estudiaron el comportamiento de los animales al llegar a la edad adulta y no detectaron cualquier anomalía. Los patrones de comportamiento en los animales eran comparables a los seres humanos esquizofrénicos.

Mayer afirmó que los resultados eran muy relevantes para la epidemiologia humana. Aunque existen medicamentos para esta enfermedad, no es curable.

Este estudio ofrece esperanza para poder actuar de forma preventiva.

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